Una carta corta y coherente suele ser más fácil de ejecutar que un menú con demasiados sabores desde el primer día. Comienza por definir a quién venderás, qué rango de precio tendrá sentido y qué capacidad real tiene tu barra.
Comparte bases entre varias bebidas
Busca que un mismo té, polvo o jarabe participe en más de una receta. Esto reduce inventario inmovilizado y facilita la capacitación.
Cotiza con información concreta
Indica tu ciudad, las bebidas, el volumen estimado y los equipos disponibles.
